Reseña del libro “Que la lucha no muera. Ante la adversidad: rebeldía y amistad” en el blog de pedradasvarias.

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Chao, chao: pedradas varias se despide.

Como podéis ver, a pesar de la variedad de las pedradas empleadas el arsenal ya se va agotando. Llevo un tiempo pesando en cerrar el blog, de hecho, quién me iba a decir que iba a durar tanto!!! Así que he elegido hoy, 17 de octubre, para terminar con esta modesta aventura. ¿Por qué elijo justo esta fecha? Porque, al calcular cuánto tiempo llevaba abierto el blog, me he dado cuenta de que ya superaba los 14 meses estando muy cerquita de llegar a los 435 días, cifra que coincide con los días de huelga de hambre que realizaron los presos del PCEr y los GRAPO entre los años 89 y 91.

Sí, lo sé, a mí también me duele la cabeza cada vez que nos recitan como loros versículos de su Biblia (Manifiesto Comunista), ampliado con otros textos del Mesías (Karl Marx) y actualizado por unos particulares apóstoles un tanto sangrientos (Lenin, Stalin o Mao). Los dolores de cabeza se intensifican cuando esas predicaciones salen de la barra del bar para introducirse en las asambleas de los movimientos sociales y se convierten en una dolorosa jaqueca cuando son utilizados para reventar la presentación del libro “Que la lucha no muera”, ese magnífico libro elaborado por la Editorial Imperdible (a pesar de su breve existencia se está convirtiendo en todo un referente en la literatura antisistema).

Como digo, la crítica al marxismo siempre debe estar presente, como decía mi padre: “a Marx le faltaba humanidad”, seguramente la crítica más demoledora que se le pueda hacer a un teórico de la lucha popular. Pero también hay que reconocer sus méritos, que los tienen y muchos. La huelga de hambre anteriormente referida fue un auténtico ejemplo de dignidad y rebeldía, desde aquí les mandamos nuestro reconocimiento y nuestra minúscula aportación para que su recuerdo no caiga en el olvido.

Este último artículo también quiere ser empleado para homenajear al homenajeador (vaya pedrada que se me acaba de ocurrir). Como decía, recientemente ha salido de la imprenta el libro “Que la lucha no muera. Ante la adversidad: rebeldía y amistad”, ¿todavía no lo tenéis? Yo ya tengo 3 ejemplares. Este libro es un magnífico homenaje a nuestros compañeros Pastora González y Xosé Tarrío hecho por la Editorial Imperdible. A mí me correspondió el honor de cerrar el libro con mi artículo: “Huye, hombre, huye: en recuerdo de Xosé, Pastora y todos los que luchan”, texto que también está publicado en este blog (11 de septiembre de 2014). Que no se entere la Ed. Imperdible que utilizo una misma entrada para homenajearles a ellos y a los comunistas…, menos mal que entre los huelguistas también había un anarquista (Pablo Serrano) y es que si no nos juntamos todos, al enemigo no le hacemos ni cosquillas.

Todavía tenía en la recámara un artículo sobre Manuela Carmena porque se están escribiendo un cúmulo de chorradas monumentales sobre ella, pero creo que no merece la pena, basta una frase para resumirlo: lo que tiene de mala política lo tuvo de gran jueza, sin ninguna duda la mejor jueza de vigilancia penitenciaria que tuvimos en este país (probablemente la única decente, porque el resto…).

Bueno, que ya está bien de tantas pedradas, lo dicho, un recuerdo para los valientes huelguistas, un sentido homenaje para los compañeros Imperdibles, Pastora y Xosé y hasta nunca!!!… o mejor dicho, hasta que la Audiencia Nacional me llame a declarar. Os dejo con un maravilloso poema de Xosé extraído del libro “Que la lucha no muera” (¿a que no os lo esperabais?) titulado “Quisieron pero no pudieron”, todo un cántico a la rebeldía y a la amistad para combatir la adversidad, no lloréis mucho:

Quisieron pero no pudieron
Quisieron embrutecernos y despertaron ternuras.
Quisieron encarcelarnos y florecieron libertades como flores.
Quisieron matarnos a ojos del mundo y brotó de los labios la sonrisa, la vida.
Quisieron comprarnos pero no se compra el aire, ni el cielo, ni los sueños.
Quisieron dividirnos y en la unidad encontramos nuestra razón de ser.
Quisieron ser nuestros amos pero nos rebelamos.
Quisieron decirnos proscritos y nos hicimos bandidos románticos, libres.
Quisieron engañarnos con cuentos y de la verdad construimos un camino.
Quisieron juzgarnos y condenarnos y en su condena nos confirmamos más humanos.
Quisieron la política. Nosotros la razón de la Anarquía.
Quisieron policías, códigos, cárceles, y nosotros quisimos libertad e igualdad.
Quisieron marginarnos de la historia, pero fuimos y somos nosotros los que la hacemos cada día, con cada acción, con cada idea, con cada momento.
Quisieron aislarnos y nos hicimos más fuertes.
Quisieron decirnos qué pensar, pero nosotros ya teníamos un pensamiento.
Quisieron someternos por medio de verdugos inhumanos, pero no pudieron…
Quisieron torturarnos y lo consiguieron… pero nada más que eso.
Quisieron multiplicar los barrotes y los hicieron… pero nada más.
Quisieron nuestras almas, entonces, y les respondimos con dignidad y burla.
Quisieron nuestra dignidad y recibieron a cambio nuestra indiferencia.
Quisieron nuestro orgullo, pero no se lo dimos.
Quisieron vernos arrastrar, pero caminamos erguidos.
Quisieron asustarnos con oscuras mazmorras y la libertad nos dio valor.
Quisieron que nos sintiésemos solos y brotó la solidaridad y la ternura.
Quisieron jueces y tribunales para nosotros, los rebeldes, y no los reconocimos.
Quisieron dar ejemplo y nos encarcelaron, nosotros nos escapamos.
Quisieron, entonces, una cárcel dentro de la cárcel y crearon la universidad de hombres libres.
Quisieron las guerras y nosotros la paz.
Quisieron quitarnos, nosotros compartir.
Quisieron asesinarnos y nos mataron a muchos… pero luego vinimos otros, y después de nosotros otros más, y muchos más detrás de ellos.
Quisieron humillarnos y se encontraron con que éramos ya demasiado libres.
Quisieron un mundo sólo para ellos, donde explotarnos, y nos negamos a ellos.
Quisieron acumular las riquezas pero nosotros las repartimos, se las quitamos.
Quisieron llamarlo delito y nosotros lo llamamos anticapitalismo, reparto de la riqueza, cultura del bienestar.
Quisieron convertirnos en cadenas y fuimos balas veloces disparadas, martillos.
Quisieron, por último, callarnos, pero gritamos y gritamos la palabra libertad.
… Y ahora quieren prohibirla, ocultarla, matarla, para que otros no escuchen y no oigan: pero no podrán.

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