Archivo de la categoría: Reseñas

Reseñas de libros en la revista “Ekintza Zuzena” nº 43.

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Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en el fanzine “Jauría” nº 2.

Desde las mayores profundidades de yankilandia, la Editorial Imperdible rescata las resistencias y vivencias del grupo STAR -Acción Travesti Revolucionaria Callejera-creado en el 1970, cofundado por les protagonistas del libro: Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.

Eran travestis, racializades, extremadamente pobres, yutes callejeres, exiliades de sus familias, sin techo en ocasiones, demasiado alejades de la(s) norma(s), pero eso no les impedía vivir alegres y ser solidarias entre elles y su entorno: las calles de Greenwich Village (EEUU), donde sucedieron los famosos disturbios de Stonewall. Era una de las pocas zonas de la ciudad donde las poblaciones trans/travestis podían pasear un poco más tranquilas, a pesar de las leyes que penalizaban a las personas que expresaran unos géneros alejados de la cisgeneridad teórica de los documentos oficiales.

Esta mayor zona de confort no se debió a que la gente del barrio tuviera un máster queer-feminista, sino porque en esas calles había una presencia considerable de putes, travestis, trans, chaperes, racializades, bolleres, marikones, sexualidades no normativas, vagabundes, yonkies, migrantes, vendedores ambulantes… es decir, lúmpenes a más no poder, puros márgenes, para les que les trans eran parte de su cotidianidad —aunque esto no les eximía de ejercer otras violencias sobre elles— y no une demente tan extrañe como en otros ambientes más normales hoy en día donde las leyes, las carreras y los méritos son elementos a tener en cuenta. No jugaban con las cartas de la representación, quizás simplemente jugaban con las potencias de cada singularidad.

En referencia a los propios disturbios, elles explican cómo lo vivieron, con pelos y señales, y desmontan ciertos mitos que intentan vender ahora desde los círculos gays blanques más asimiliadores, tan normales que por querer ser normales hasta podrían ser ministros de defensa.
Y, con esta realidad, experimentan la necesidad de crear el grupo que da nombre al libro, STAR, para tejer una red autónoma de apoyo mutuo (quizás sin leer a Kropotkin) con otres trans, acogiéndoles en casa y asegurándoles alimento —mucho del mismo no comprado— o sacando dinero de donde no lo había para sacar a sus compañerAs de la cárcel.

A pesar de quizás vivir la sensación de ser demasiade travesti o trans en un lado y demasiade racializade en el otro, allá por donde iban pareciera que, para elles, el sol brillara y les afectara de una manera distinta, más alegremente, y eso nos transmiten sus entrevistas, panfletos y, en general, sus vivencias críticas y de rebeldía, recopiladas en el libro, tras esos magníficos pintalabios, bolsos y tacones subversivos que saboteaban lo esperado de cada corporalidad en cada esquina…
Transmitían la sensación de escapar de lo definible, para prueba Marsha, nombrarle y tratade generalmente en femenino pero en ciertas ocasiones también tenía alters ego y reivindicaba su identidad masculina. Devenir ingobernable e imperceptible desde las políticas de la representación.

El libro, a parte de acercarnos a la vivencia de Sylvia y Marsha, por elles transmitida en la medida de lo posible, permite nombrar las experiencias no vividas y contadas, esas experiencias de apoyo, amistad, interdependencia y cuidados (micro)grupales, ya se den en ambientes de hadas femmes del siglo XX o en la herejías con prácticas de brujería unos siglos antes, que si se analizan desde interpretaciones monosexuales, sanas, humanas, familiaristas, o binarias como hombre/mujer —blanques y coloniales en general— nunca podrán entenderse. Respetando las distancias de los contextos, nosotres nos preguntamos cómo podernos sentirnos atravesades por estas formas de vivir e interpretar el mundo, cómo en ocasiones no llevamos un mundo tan nuevo en nuestros corazones y cómo esto da lugar a que en algunos bailes les cismarikones conchófobos y les cisbolleres falofóbiques sean tan comunes.

Pero elles se lo pierden, no le(s) hagas caso, como diría Marsha. Seguiremos por elles, aullándole a la luna.

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Reseña del libro “La hoja áKRAta. Recopilación de números” en el periódico “Tierra y Libertad” nº 388, septiembre 2016.

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Reseña del libro “La hoja áKRAta. Recopilación de números” en el periódico “Todo por Hacer” nº 67, agosto 2016.

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Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en el periódico “Diagonal” nº 270.

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Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en el blog “La realidad escondida”.

De Stonewall a nuestros días. Una estrella QUEER: S.T.A.R.

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¿Qué es S.T.A.R. te preguntarás? Yo también me lo pregunté al empezar el libro del que voy a hacer la crítica. Sí, en la propia portada resalta ‘Street Transvestite Action Revolutionaries’. O lo que es lo mismo, “Acción Travesti Callejera (y) Revolucionaria”, aunque no se encuentre, yo le habría puesto el Y. Como me dijo la persona que me recomendó el libro, Mané Fernández, que es además una persona fascinante: ‘es corto pero es una joya’. Por supuesto, pero es más que una joya; es una perla que recuperamos del olvido, es un diamante en bruto contra todas las violencias reunidas en una que se llama OPRESIÓN, es un rubí como la pasión de la lucha de sus protagonistas, una esmeralda de esperanza por un mundo mejor sin persistente violencia (LGTB+fóbica), un zafiro que simboliza la eterna conexión entre quienes luchan por la igualdad entre personas sin rostro, ni sexo, ni sexualidad, ni identidad de género; personas sin etnia, sin diversidad funcional, sin religión; personas sin cuerpo pero sin duda, con un alma más poderosa que la de todos los líderes de la historia que hayan existido y existirán para reprimir la libertad. Esto nos involucra a TODES.

Este libro, que tan fácil me resultó de encontrar acertadamente en Traficante de Sueños, nos narra diversas historias que en general, rondan los disturbios de Stonewall. Y es cuando, leyendo este libro une misme se da cuenta de lo importante que es tener memoria y cuál fue el punto de inflexión para las reivindicaciones de la disidencia afectivo-sexual y de género. Lo digo de esta forma porque no deberíamos negar y/u ocultar ni siquiera inconscientemente, que ya existía una cultura suburbana, si no LGTB+, por lo menos LGT. Y si ello no nos llama la atención de por sí, es triste saber que a una de las protagonistas, Marsha P. Johnson, la encontraron asesinada en el río Hudson siendo la policía la que desatendería la investigación voluntaria y encubiertamente, pues se trataba de una disidente más de (identidad de) género, cuya expresión de género tanto chocaba con su sociedad.

Si bien he de decir que no estoy de acuerdo con ciertas políticas del movimiento QUEER radical (de raiz, que no extremista), es porque también hay que situarlas en contexto. El mundo sigue inundado por esa LGTB+fobia que Stonewall prometía exterminar, pero gracias a la valentía de Marsha y de Sylvia Rivera, podemos desarrollar nuestras vidas de forma un poquito más libre. tinComo decía, en declaraciones de Sylvia Rivera, aseguraba que su intención era destruir el sistema por ser capitalista y exterminador de toda disidencia, pero en ningún momento destruir o dañar a las personas que viven en el sistema. Efectivamente, y más como ecologista que soy, abogo por un movimiento internacionalista por la paz; aunque deberíamos ser conscientes que, incluso siendo Sylvia pacifista, resulta difícil no violentarse y oponer una fuerte resistencia cuando el acoso sistemático de la policía en forma de palizas y violaciones era (y es en algunos lugares a día de hoy) cubierto por las instituciones.

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Si bien es una lectura con la que emocionarse con las redes de compañerismo que surgían (S.T.A.R. específicamente para las personas TRANS* y para las personas de expresiones de género no normativas) entre las décadas de principios de los 60 y finales de los 90, dicho compañerismo surgía más por la necesidad de supervivencia que por activismo LGTB+Queer como lo entendemos actualmente. Las personas Trans, al igual que los hombres gays con expresiones de género muy femeninas, solían encontrarse a los márgenes de la sociedad; eran personas repudiadas en sus casas de origen (no las pienso llamar “hogar”) y por tanto, huérfanas no literalmente tanto como ‘sin techo’. Las experiencias de estas personas que desde entonces ya construían, quizás sabiéndolo o quizás sin saberlo, el futuro movimiento internacional Queer, no se basaban en su disidencia afectivo-sexual o de género, aunque era un gran pilar.

Y lo más interesante de todo es que ello no les impedía disfrutar de los pequeños momentos de lucha, no les impedía tener su orgullo de reina, de Drag Queen; eso no les impedía ser reprimidas por los múltiples abusos de las autoridades, las palizas y las violaciones institucionales (físicas y de DDHH), pero sobrevivían y volvían a salir a la calle; NADIE podía pararlas, pararles. Tenemos mucho que aprender del pasado, aunque dejando la violencia a un lado y siendo críticos con el movimiento asimilacionista. ¿Asimilación por asimilación? ¿A qué coste? ¿Reprimiendo a nuestras compañeras? Ser críticos con el asimilacionismo de identidades disidentes por la creación de nuevas ‘normas’ represoras, de prejuicios y de estereotipos que incluso se reproducen dentro de la comunidad LGTB+, es un buen paso hacia la igualdad. ¿Tan difícil es dejar el odio de lado y respetarnos como nada más que personas? Vaya, qué QUEER me ha quedado eso.

Una pega que identifico en el libro es la gran falta de claridad en cuanto a las etiquetas, pero dándonos cuenta de que estamos en una lucha Queer donde la discusión sobre la definición de las etiquetas no merece realmente la pena. ¿Qué es para nuestras protagonistas la identidad “TRANS”? ¿Aquellas personas que hablan de “Trans”, presuponen el deseo de la reasignación de sexo o no? ¿Cuál es la diferencia que hacen entre travesti, transexual y transgénero? ¿En qué se diferencian las experiencias de personas Trans con personas Cis cuyos roles de género están ‘totalmente alterados’ según la norma de la sociedad? ¿Dónde queda para ellas la línea entre Drag Queen y el resto de identidades? Es muy interesante el reflexionar sobre estas cuestiones a lo largo de la lectura del libro, pero como digo, siempre recordando el contexto. Cuando te rompen la cara o las piernas con la porra de un policía, da igual qué identidad tengas, te están partiendo algo; en ese preciso momento, te da igual ser Trans, que gay, que lesbiana, que lo que seas, porque tu vida está en juego y tienes que defenderte para sobrevivir.

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Si bien hay muchos países en los que ha cambiado la situación, tristemente en la mayoría de países aún persiste LGTB+fobia social, institucional, legal, sanitaria, educativa… y queda MUCHO pero MUCHO que hacer. Y gracias a Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, si contamos con ellas en nuestro imaginario, nuestra lucha será más completa.

Gracias por vuestra lucha, la que es mi lucha también.
Sin violencia y siempre anti-capitalista, cosmopolita, feminista, LGTB+Queer, anti-fascista
y anti-racista, sin capacitismo ni especismo, sin edaísmo ni mierdas discriminatorias.
Por vosotras, por todas nosotras. ES LA HORA.


Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en el blog ¡A callar perra!

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Acción Travesti Callejera Revolucionaria S.T.A.R

El pasado mes de mayo la Editorial Imperdible publicaba el libro Acción Travesti Callejera Revolucionaria S.T.A.R. (Street Transvestite Action Revolutionaries) grupo constituido con el objetivo de apoyar y defender los intereses de los disidentes sexuales de la ciudad de Nueva York que se encontraban en una complicada realidad de marginación social, miseria económica y discriminación.

La historia de S.T.A.R no se puede entender sin hacer referencia a Sylvia Rivera (1951-2002) y Marsha P. Johnson (1944-1992) fundadoras del colectivo y verdaderas protagonistas de esta crónica. Sylvia y Marsha como muchos transexuales de la época se encontraban en una difícil situación de discriminación debido a su condición. Para poder pagar el tratamiento se prostituían y para poder prostituirse tenían que consumir drogas, entrando así en una espiral autodestructiva que aumentaba su marginación y vulnerabilidad. Hartas de esta situación y de la violencia de la que eran víctimas habitualmente (cansadas especialmente de la brutalidad policial), comienzan un proyecto con el objetivo de proteger a las jóvenes transexuales que al igual que ellas, abandonaban muy pronto sus casas. Empezaron alquilando un apartamento donde los jóvenes pudieran alojarse y cubrir por lo menos unas necesidades básicas. Aconsejaban alejarse en la medida de lo posible de la prostitución y sobre los efectos de las drogas. Todo un trabajo de autoorganización y apoyo mutuo realizado sin medios, sin dinero y sin patrocinio de otros colectivos, sólo con la voluntad de dos personas que querían comenzar una verdadera revolución queer y transfeminista.

Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson vivían entre las fronteras de la discriminación sexual, racial y de clase, encontrándose con el rechazo de la mayoría de grupos políticos de la época. No hallaron compresión en la comunidad gay y lesbiana, tampoco entre los activistas por los derechos civiles. A pesar de ello nunca cesaron en su fuerte compromiso político ni en la práctica de la acción directa, participando y organizando numerosas protestas como la revuelta de Stonewall Inn (1969) que supuso una respuesta a la violencia policial, un duro golpe al orden establecido y un pulso ganado al patriarcado.

Este libro presenta una edición ampliada del original en formato fanzine traducido por Peligrosidad Social en el año 2014. La publicación cuenta con entrevistas, escritos y discursos de Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson: “Calladita estás más guapa“, “Putas sobre ruedas“, “Reinas en el exilio, las olvidadas“, “Parloteando con una travesti callejera revolucionaria“, “Travestis: tus hermanos y hermanas de la revolución“, “Travestis callejeras por el Gay Power“. Un interesante epílogo sobre el movimiento trans en la actualidad y un brevísimo repaso a la historia del mismo en el estado español concluyen esta edición.

http://acallarperra.com/


Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” y reflexión sobre la Revuelta de Stonewall, en el blog “Disidentecuerpa”.

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SUPEVIVENCIA, REVUELTA Y LUCHA TRANS-ANTAGONISTA

STONEWALL. REALIDADES Y FICCIONES.

Sylvia Rivera y Marsha P. Johson.

La edición del libro de bolsillo “S.T.A.R. Street Travestie Action Revolutionaries” (“Acción Travesti Calljera Revolucionara”) no es solo una ya una apuesta valiente y de precio mínimo (4 EUROS) de una pequeña editorial independiente sino un testimonio necesario en estos tiempos de fracturas y también nuevos desafíos y esperanzas de cambio en el seno de la todavía maltratada comunidad LGTBQ, sujeta a nuevos recortes que llevaron a luchas continuadas contra la violencia policial, la desatención médica o el oprobio de la entonces llamada “mayoría moral”. Lejos de la nostalgia o el documento ese libro hoy cobra la vigencia de un testimonio sangrante y una proclama a seguir adelante, a pesar del desprecio de sectores sociales que se han apartado de la línea de las autoras, bien sea la comunidad gay capitalina más capitalista, bien sea izquierda, todavía, en cierta medida, heterosexista y ombliguista o bien sea un movimiento racial todavía excluyente en cuestiones de género y diversidad sexual. El inminente estreno de la versión del colosalista Roland Emmerich (“Indepence Day, “Anonymous”) de los sucesos de aquella época, precedida por el más que digno filme “Stonewall” de Nigel Finch (2000) y del libro testimonial de Martin Duberman (1993), viene rodeada de una polémica renovada: ¿Quiénes fueron las auténticas protagonistas de las revueltas de Junio de 1969, quienes se beneficiaron de ellas y cuál fue el desarrollo multilateral de todo aquello? ¿Cuales las ilusiones depositadas y qué propósitos se quedaron en el camino de la negociación acomodaticia de libertades para pocos? Hoy día cuando definimos ciudades como Burgos o Palencia como pre-stonewall quiere decir o queremos decir que no ha saltado esa chispa revolucionaria que lleva a considerar el 28 de junio de cualquier año como una fecha de lucha o posibilidad, como una fecha a apuntar en el calendario activista. O, en el mejor de los casos y para quién pueda costárselo, unos días para festejarlo en Madrid. Pero la pregunta incómoda que nos lanza este libro que da voz a las malogradas Marsha P.Johnson y Sylvia Rivera es que aquello no fue casi nunca una fiesta, sino un acto valiente de plantar cara no solo a la policía y el conservadurismo de la sociedad estadounidense sino también un grito de la trans latinas y las travestis callejeras contra el acoso y la corrupción de las llamadas “fuerzas de seguridad”. Es aquí donde la voz de Jennicet Gutiérrez interpelando a un presidente Obama, orondo por sus concesiones nupciales y ajeno a realidades de “la otra América” cobra un sentido de urgencia, de lucha por la vida y la dignidad, en plano real y simbólico, más allá de los dispositivos integracionistas o normalizadores que hace gala el Estado o las empresas o espectros comunitarios más oportunistas.

Su lucha, que costó la salud o la vida a mas de una de ellas (incluyendo a las autoras de este libro diminuto pero excepcional), hoy se ha visto disuelta en la memoria de un reformismo alarmante, una comunidad acrítica que, a su manera, empieza a reproducir los esquemas de exclusión por raza, corporalidad o clase social a un gran número de personas. Aquí y en los EEUU de Obama donde la trans indocumentadas, sin recursos nadan entre la precariedad, el acoso vecinal y la posibilidad del internamiento en centros especiales, que no son sino centros de tortura de permanencia indefinida. La brecha por la libertad abierta por Stonewall por estas mujeres trans o gays sin techo puede reflejarse más o menos bien en los filmes pero falta algo, las voces subjetivas, irónicas y desgarradas que recoge esta pequeña recopilación de entrevistas, diálogos airados, experiencias y manifiestos la Editorial Imperdible. Un libro pequeño pero brutal y bien documentado en su descripción de la pervivencia de la transfobia y el clasismo en una sociedad opulenta que solo da oportunidades vitales y sociales a una minoría blanca, casada y domesticada, dejando a gentes trans-fronterizas, combativas, críticas en la cuneta de los derechos humanos, que siempre han sido negociables bajo los esquemas del heteropatriarcado capitalista. En pocas páginas pero con testimonios lúcidos y estremecedores la Editorial Imperdible nos acerca a esas calles donde se libraron y, aún más silenciosamente, se siguen librando batallas cotidianas contra la precariedad, la exclusión laboral, el miedo a salir del armario o la necesidad de organizarse en una comunidad diversa alejada de imágenes únicas y ejemplarizantes, consumistas o en presupuestos sociales asimilacionistas, dictadas por los de siempre.

Antes de estrenarse la película “Stonewall” del colosalista y algo oportunista Ronald Emmerich ha suscitado controversia. Desde su tráiler parece un remake del correcto filme de Nigel Finch, con más presupuesto y glamour. Es en esta desactivación memorialista, tal vez bienintencionada, donde cobra importancia la voz de estas dos protagonistas que murieron viendo una comunidad gay inane e inocua para el capitalismo y el heteropatriarcado, donde las trans sin papeles o en la precariedad siguen sin figurar en ningún álbum de fotos a la moda. Desde luego el riesgo de Emmerich (que en principio tiene en sí un equipo moderadamente aceptable) es convertir “Stonewall” en una lucha cerrada y bendecida por las leyes oportunistas de Obama, en un gran acontecimiento como “La llegada a la Luna” o “El hundimiento del Titanic” olvidando que para mucha gente no fue y sigue sin ser una lucha glamumorosa ni la odisea de un chico rubio y joven del pueblo a la luminosa aunque todavía y LGTBfóba represiva New York y otros muchos lugares de EEUU. “La señorita Libertad Mentía” le dice La Miranda al protagonista en la versión, más modesta, de Nigel Finch.

Otro debate que se abre es como el mundo anglosajón y mas concreto EEUU se auto-presentan como paladines de los derechos civiles. El hecho de que el 1 de Mayo, el 8 de Marzo y el 28 de junio sean fiestas estadounidenses no les quita valor pero no fueron el origen de tanto como se piensa, al menos no tan origen. Las luchas por la libertad sexual, la emancipación de las mujeres y la mejora de las condiciones laborales no tienen una fecha de salida y ninguna película o ley de parejas o matrimonios les va a poner fecha de llegada. Basta con ver la homofobia renovada en Francia, el racismo en nuestras costas, las trans en los Centros de Internamiento para Extranjeros o el recorte en derechos sanitarios, sindicales y educativos. No está mal recordar todo esto pero no hay mucho que celebrar comparando con todo lo que hay que conquistar o reconquistar.
Eduardo Nabal Aragón

Programa en la radio “Tokata y Fuga” del 24-X-2015: “Madres en lucha contra la cárcel”

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Hablamos con Julia Da Silva de la situación de su hijo, Gabriel Pombo; con Pastora González del libro “Que la lucha no pare” de su hijo, Xosé Tarrío, publicado recientementente y del que ella misma ha escrito una introducción; con Pisa Gómez de lo que ha pasado con su hijo, Lukas Barone, que había “desaparecido” de la cárcel de A Lama y no querían decirle dónde estaba y al final ha “aparecido” en el Puerto de Santa María. Después, hacemos tertulia con todas ellas, sobre su experiencia de madres de presos rebeldes y represaliados. Hacen una propuesta de movilización contra las muertes en prisión, las torturas, el régimen de castigo, el abandono sanitario, etc.

Para escucharlo: http://tokata.info/tokata-y-fuga-24-x-2015-madres-en-lucha-contra-la-carcel/


Reseña del libro “Que la lucha no muera. Ante la adversidad: rebeldía y amistad” en el blog de pedradasvarias.

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Chao, chao: pedradas varias se despide.

Como podéis ver, a pesar de la variedad de las pedradas empleadas el arsenal ya se va agotando. Llevo un tiempo pesando en cerrar el blog, de hecho, quién me iba a decir que iba a durar tanto!!! Así que he elegido hoy, 17 de octubre, para terminar con esta modesta aventura. ¿Por qué elijo justo esta fecha? Porque, al calcular cuánto tiempo llevaba abierto el blog, me he dado cuenta de que ya superaba los 14 meses estando muy cerquita de llegar a los 435 días, cifra que coincide con los días de huelga de hambre que realizaron los presos del PCEr y los GRAPO entre los años 89 y 91.

Sí, lo sé, a mí también me duele la cabeza cada vez que nos recitan como loros versículos de su Biblia (Manifiesto Comunista), ampliado con otros textos del Mesías (Karl Marx) y actualizado por unos particulares apóstoles un tanto sangrientos (Lenin, Stalin o Mao). Los dolores de cabeza se intensifican cuando esas predicaciones salen de la barra del bar para introducirse en las asambleas de los movimientos sociales y se convierten en una dolorosa jaqueca cuando son utilizados para reventar la presentación del libro “Que la lucha no muera”, ese magnífico libro elaborado por la Editorial Imperdible (a pesar de su breve existencia se está convirtiendo en todo un referente en la literatura antisistema).

Como digo, la crítica al marxismo siempre debe estar presente, como decía mi padre: “a Marx le faltaba humanidad”, seguramente la crítica más demoledora que se le pueda hacer a un teórico de la lucha popular. Pero también hay que reconocer sus méritos, que los tienen y muchos. La huelga de hambre anteriormente referida fue un auténtico ejemplo de dignidad y rebeldía, desde aquí les mandamos nuestro reconocimiento y nuestra minúscula aportación para que su recuerdo no caiga en el olvido.

Este último artículo también quiere ser empleado para homenajear al homenajeador (vaya pedrada que se me acaba de ocurrir). Como decía, recientemente ha salido de la imprenta el libro “Que la lucha no muera. Ante la adversidad: rebeldía y amistad”, ¿todavía no lo tenéis? Yo ya tengo 3 ejemplares. Este libro es un magnífico homenaje a nuestros compañeros Pastora González y Xosé Tarrío hecho por la Editorial Imperdible. A mí me correspondió el honor de cerrar el libro con mi artículo: “Huye, hombre, huye: en recuerdo de Xosé, Pastora y todos los que luchan”, texto que también está publicado en este blog (11 de septiembre de 2014). Que no se entere la Ed. Imperdible que utilizo una misma entrada para homenajearles a ellos y a los comunistas…, menos mal que entre los huelguistas también había un anarquista (Pablo Serrano) y es que si no nos juntamos todos, al enemigo no le hacemos ni cosquillas.

Todavía tenía en la recámara un artículo sobre Manuela Carmena porque se están escribiendo un cúmulo de chorradas monumentales sobre ella, pero creo que no merece la pena, basta una frase para resumirlo: lo que tiene de mala política lo tuvo de gran jueza, sin ninguna duda la mejor jueza de vigilancia penitenciaria que tuvimos en este país (probablemente la única decente, porque el resto…).

Bueno, que ya está bien de tantas pedradas, lo dicho, un recuerdo para los valientes huelguistas, un sentido homenaje para los compañeros Imperdibles, Pastora y Xosé y hasta nunca!!!… o mejor dicho, hasta que la Audiencia Nacional me llame a declarar. Os dejo con un maravilloso poema de Xosé extraído del libro “Que la lucha no muera” (¿a que no os lo esperabais?) titulado “Quisieron pero no pudieron”, todo un cántico a la rebeldía y a la amistad para combatir la adversidad, no lloréis mucho:

Quisieron pero no pudieron
Quisieron embrutecernos y despertaron ternuras.
Quisieron encarcelarnos y florecieron libertades como flores.
Quisieron matarnos a ojos del mundo y brotó de los labios la sonrisa, la vida.
Quisieron comprarnos pero no se compra el aire, ni el cielo, ni los sueños.
Quisieron dividirnos y en la unidad encontramos nuestra razón de ser.
Quisieron ser nuestros amos pero nos rebelamos.
Quisieron decirnos proscritos y nos hicimos bandidos románticos, libres.
Quisieron engañarnos con cuentos y de la verdad construimos un camino.
Quisieron juzgarnos y condenarnos y en su condena nos confirmamos más humanos.
Quisieron la política. Nosotros la razón de la Anarquía.
Quisieron policías, códigos, cárceles, y nosotros quisimos libertad e igualdad.
Quisieron marginarnos de la historia, pero fuimos y somos nosotros los que la hacemos cada día, con cada acción, con cada idea, con cada momento.
Quisieron aislarnos y nos hicimos más fuertes.
Quisieron decirnos qué pensar, pero nosotros ya teníamos un pensamiento.
Quisieron someternos por medio de verdugos inhumanos, pero no pudieron…
Quisieron torturarnos y lo consiguieron… pero nada más que eso.
Quisieron multiplicar los barrotes y los hicieron… pero nada más.
Quisieron nuestras almas, entonces, y les respondimos con dignidad y burla.
Quisieron nuestra dignidad y recibieron a cambio nuestra indiferencia.
Quisieron nuestro orgullo, pero no se lo dimos.
Quisieron vernos arrastrar, pero caminamos erguidos.
Quisieron asustarnos con oscuras mazmorras y la libertad nos dio valor.
Quisieron que nos sintiésemos solos y brotó la solidaridad y la ternura.
Quisieron jueces y tribunales para nosotros, los rebeldes, y no los reconocimos.
Quisieron dar ejemplo y nos encarcelaron, nosotros nos escapamos.
Quisieron, entonces, una cárcel dentro de la cárcel y crearon la universidad de hombres libres.
Quisieron las guerras y nosotros la paz.
Quisieron quitarnos, nosotros compartir.
Quisieron asesinarnos y nos mataron a muchos… pero luego vinimos otros, y después de nosotros otros más, y muchos más detrás de ellos.
Quisieron humillarnos y se encontraron con que éramos ya demasiado libres.
Quisieron un mundo sólo para ellos, donde explotarnos, y nos negamos a ellos.
Quisieron acumular las riquezas pero nosotros las repartimos, se las quitamos.
Quisieron llamarlo delito y nosotros lo llamamos anticapitalismo, reparto de la riqueza, cultura del bienestar.
Quisieron convertirnos en cadenas y fuimos balas veloces disparadas, martillos.
Quisieron, por último, callarnos, pero gritamos y gritamos la palabra libertad.
… Y ahora quieren prohibirla, ocultarla, matarla, para que otros no escuchen y no oigan: pero no podrán.