Presentació y debat entorn al llibre: Fuego Queer: “Historia de la Brigada George Jackson” y del colectivo gay anticarcelario “Hombres contra el sexismo” durante al III Kafeta Ingovernable el 2 de junio.

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3ª Edición “Acción Travesti Callejera Revolucionaria. Supervivencia, revuelta y lucha trans antagonista” Entrevistas y testimonios de las activistas trans radicales Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson.

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Después del 45 aniversario de la Revuelta de Stonewall Inn, tenemos en castellano quizás uno de los mejores trabajos sobre autoorganización y revolución queer y transfeminista: la historia de S.T.A.R. contada por dos de sus protagonistas, Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. La portada de este libro inmortaliza la presencia en una concentración frente al ayuntamiento neoyorkino por la ordenanza antidiscriminatoria a inicios de los 60. S.T.A.R., “Street Transvestite Action Revolutionaries”, puede traducirse como “Acción de Travestis Callejeras Revolucionarias”. Este acrónimo significa “estrella”, palabra que era un icono gay como recordada por los Panteras Negras por ser la Estrella del Norte referente para los esclavos negros que se fugaban de sus amos, aunque desconocemos por qué lo eligieron.
Fueron un referente para su época y las posteriores. Levantaron desde la miseria económica y social en la que se criaron un proyecto revolucionario de apoyo mutuo entre disidentes sexuales jamás visto en tal proporción en nuestra historia reciente. Sin estudios, sin dinero, sin trabajo estable y sin comodidades, siendo su campo de prácticas la calle y punto. Aquí gozamos de varios de sus textos, el último del orgullo gay de 2001. Casi diez años antes Marsha había sido hallada flotando en el rio Hudson, y casi en el décimo aniversario del fallecimiento de su amiga, Sylvia moría a los 51 años debido a un hígado demacrado por las drogas y diagnosticado de cáncer. En 2005 el progresista ayuntamiento neoyorquino, en un auténtico lavado de imagen dio su nombre a una de las calles de Greenwich Village, donde años antes Sylvia lanzaba un cóctel molotov contra la policía municipal que acosaba a las mariconas del Stonewall. La represión permanece en la ciudad, pero le toca camuflarse y cambiar con los nuevos tiempos de integración.
Este libro va dedicado a estas dos grandes personas, y a quienes siguen luchando bajo unos similares preceptos de auto-organización, apoyo mutuo y disidencia sexual. Recomendamos leerlo detenidamente. Las negras tormentas de sexofobia y violencia que se avecinan lo convertirán en una útil herramienta para nuestra supervivencia.

Tercera edición, abril 2017.
Rústica 17×12 cm. 140 páginas,  4 euros.
ISBN: 978-84-606-7903-5

CAMBIADA AL DOMINGO. Presentación del libro “Fuego Queer” en el C.A.O.S. La Llamborda, C/ Amilcar nº 125, (M) Maragall. Domingo 14 de mayo a las 19h.

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Presentación del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en la Plaza Obispado de Getafe, C/ Almendro nº 4, el 21 de abril a las 19:30h.

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Reseñas de libros en la revista “Ekintza Zuzena” nº 43.

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Reseña del libro “Acción Travesti Callejera Revolucionaria” en el fanzine “Jauría” nº 2.

Desde las mayores profundidades de yankilandia, la Editorial Imperdible rescata las resistencias y vivencias del grupo STAR -Acción Travesti Revolucionaria Callejera-creado en el 1970, cofundado por les protagonistas del libro: Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.

Eran travestis, racializades, extremadamente pobres, yutes callejeres, exiliades de sus familias, sin techo en ocasiones, demasiado alejades de la(s) norma(s), pero eso no les impedía vivir alegres y ser solidarias entre elles y su entorno: las calles de Greenwich Village (EEUU), donde sucedieron los famosos disturbios de Stonewall. Era una de las pocas zonas de la ciudad donde las poblaciones trans/travestis podían pasear un poco más tranquilas, a pesar de las leyes que penalizaban a las personas que expresaran unos géneros alejados de la cisgeneridad teórica de los documentos oficiales.

Esta mayor zona de confort no se debió a que la gente del barrio tuviera un máster queer-feminista, sino porque en esas calles había una presencia considerable de putes, travestis, trans, chaperes, racializades, bolleres, marikones, sexualidades no normativas, vagabundes, yonkies, migrantes, vendedores ambulantes… es decir, lúmpenes a más no poder, puros márgenes, para les que les trans eran parte de su cotidianidad —aunque esto no les eximía de ejercer otras violencias sobre elles— y no une demente tan extrañe como en otros ambientes más normales hoy en día donde las leyes, las carreras y los méritos son elementos a tener en cuenta. No jugaban con las cartas de la representación, quizás simplemente jugaban con las potencias de cada singularidad.

En referencia a los propios disturbios, elles explican cómo lo vivieron, con pelos y señales, y desmontan ciertos mitos que intentan vender ahora desde los círculos gays blanques más asimiliadores, tan normales que por querer ser normales hasta podrían ser ministros de defensa.
Y, con esta realidad, experimentan la necesidad de crear el grupo que da nombre al libro, STAR, para tejer una red autónoma de apoyo mutuo (quizás sin leer a Kropotkin) con otres trans, acogiéndoles en casa y asegurándoles alimento —mucho del mismo no comprado— o sacando dinero de donde no lo había para sacar a sus compañerAs de la cárcel.

A pesar de quizás vivir la sensación de ser demasiade travesti o trans en un lado y demasiade racializade en el otro, allá por donde iban pareciera que, para elles, el sol brillara y les afectara de una manera distinta, más alegremente, y eso nos transmiten sus entrevistas, panfletos y, en general, sus vivencias críticas y de rebeldía, recopiladas en el libro, tras esos magníficos pintalabios, bolsos y tacones subversivos que saboteaban lo esperado de cada corporalidad en cada esquina…
Transmitían la sensación de escapar de lo definible, para prueba Marsha, nombrarle y tratade generalmente en femenino pero en ciertas ocasiones también tenía alters ego y reivindicaba su identidad masculina. Devenir ingobernable e imperceptible desde las políticas de la representación.

El libro, a parte de acercarnos a la vivencia de Sylvia y Marsha, por elles transmitida en la medida de lo posible, permite nombrar las experiencias no vividas y contadas, esas experiencias de apoyo, amistad, interdependencia y cuidados (micro)grupales, ya se den en ambientes de hadas femmes del siglo XX o en la herejías con prácticas de brujería unos siglos antes, que si se analizan desde interpretaciones monosexuales, sanas, humanas, familiaristas, o binarias como hombre/mujer —blanques y coloniales en general— nunca podrán entenderse. Respetando las distancias de los contextos, nosotres nos preguntamos cómo podernos sentirnos atravesades por estas formas de vivir e interpretar el mundo, cómo en ocasiones no llevamos un mundo tan nuevo en nuestros corazones y cómo esto da lugar a que en algunos bailes les cismarikones conchófobos y les cisbolleres falofóbiques sean tan comunes.

Pero elles se lo pierden, no le(s) hagas caso, como diría Marsha. Seguiremos por elles, aullándole a la luna.

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